¿Por qué me duele debajo de la costilla derecha?
Debajo de la costilla derecha están el hígado, la vesícula y las vías biliares. Cuando duele ahí, lo más frecuente es que el problema venga de la vesícula o del hígado — y un ultrasonido de abdomen superior suele ser el primer estudio que responde la pregunta.
Ese malestar aparece de muchas formas: una presión sorda que no se va, una pesadez después de comer, o un dolor fuerte que llega en oleadas y dura horas. Cada versión apunta a cosas distintas, y por eso vale la pena entender qué hay ahí adentro antes de asustarse o de dejarlo pasar.
¿Qué órgano está debajo de la costilla derecha?
En esa zona — que los médicos llaman hipocondrio derecho — se acomodan tres órganos que trabajan juntos:
- El hígado. Filtra, procesa y almacena. No tiene terminaciones de dolor por dentro, así que cuando duele suele ser porque creció y estiró la cápsula que lo envuelve.
- La vesícula. Guarda la bilis que el hígado produce y la suelta cuando comes grasa. Si se forman cálculos y uno tapa la salida, el dolor es intenso.
- Las vías biliares. Los conductos que llevan la bilis hasta el intestino. Una obstrucción ahí es cosa seria.
El American College of Radiology lo resume sin rodeos: el dolor en esta zona es un problema común y la primera preocupación suele ser la inflamación de la vesícula.
Las causas más frecuentes
Cálculos en la vesícula
Son la causa clásica. El instituto de salud digestiva de Estados Unidos describe un patrón muy reconocible: dolor en la parte superior derecha del abdomen que puede durar varias horas, que suele aparecer después de una comida pesada y que muchas veces empieza de noche. Si ya tuviste un ataque así, es probable que vuelvan.
Un detalle importante: los cálculos que no tapan nada no duelen. Mucha gente los tiene sin saberlo y se entera en un ultrasonido de rutina.
Hígado graso
Es una enfermedad silenciosa. La mayoría de las personas no siente nada — se puede llegar incluso a la cirrosis sin síntomas. Cuando sí da señales, las dos más comunes son cansancio y molestia en la parte superior derecha del abdomen, porque el hígado agrandado estira su propia cápsula.
Que sea silencioso no significa que sea raro. Se estima que uno de cada cuatro adultos lo tiene, la cifra sube hasta 75% en personas con sobrepeso y supera el 90% en obesidad severa. Y es más frecuente en población hispana, lo que nos toca directamente.
Hepatitis
Puede dar dolor abdominal junto con ictericia, orina oscura, cansancio, náusea y vómito. La Organización Mundial de la Salud advierte que la mayoría de las personas recién infectadas no sienten ningún síntoma, y que de los 240 millones de personas con hepatitis B crónica en el mundo, apenas el 27% sabe que la tiene.
Y lo que no es del hígado ni de la vesícula
No todo dolor ahí es hepatobiliar. También puede ser un músculo forzado, gases y distensión, reflujo o indigestión, una úlcera, o un cálculo en el riñón derecho. Los cálculos renales suelen dar un dolor punzante que se corre a la espalda, al costado o a la ingle, y muchas veces vienen con sangre en la orina.
Cuándo no esperar: esto es emergencia
Si el dolor viene acompañado de alguno de estos signos, no agendes un estudio para mañana. Buscá atención médica de inmediato:
- Dolor abdominal que dura varias horas sin ceder
- Fiebre o escalofríos, aunque la fiebre sea baja
- Piel u ojos amarillos
- Orina color té y heces claras
- Náusea y vómito que no te dejan retener nada
- Abdomen rígido o muy doloroso al tocarlo, o dolor súbito e intenso
Estos signos pueden indicar infección o inflamación grave de la vesícula, el hígado o el páncreas. Una obstrucción biliar sin tratar puede ser mortal.
¿Cómo se siente tu dolor? Lo que sugiere cada tipo
El tipo de dolor no da un diagnóstico — para eso están los estudios —, pero sí orienta por dónde empezar a buscar. Estas son las formas más comunes de sentirlo y lo que suele haber detrás:
Punzadas que aparecen y se van
Una punzada breve, que llega al moverte, girar el tronco, toser o respirar hondo, y desaparece en segundos, rara vez viene del hígado o de la vesícula. Lo más común es que sea de la pared del cuerpo: un músculo forzado o el cartílago de una costilla inflamado. Si la zona te duele al presionarla con el dedo, ese es otro punto a favor de que el problema está afuera, no adentro.
Ardor
El ardor que sube hacia el pecho, empeora al acostarte o viene con agruras apunta más al reflujo o a la gastritis que a la vesícula. Si además se calma con antiácidos, la pista se refuerza. Aun así, si se repite seguido merece estudio.
Dolor fuerte en oleadas después de comer
El patrón clásico de la vesícula: llega después de una comida pesada o grasosa, crece hasta hacerse intenso, puede durar de media hora a varias horas y muchas veces empieza de noche. Si esto te suena, el ultrasonido es el siguiente paso claro.
Pesadez o presión constante
Una molestia sorda que lleva días o semanas ahí, sin picos dramáticos, es la forma típica en que se anuncia un hígado agrandado — por grasa, por ejemplo. También puede ser intestino. Es el tipo de dolor que más se deja pasar, y el que más vale la pena aclarar con un estudio.
Dolor que se corre a la espalda o al hombro derecho
Cuando la vesícula se inflama, el dolor puede reflejarse hacia la espalda alta o el hombro derecho. En cambio, si el dolor es punzante y baja del costado hacia la ingle, piensa más bien en el riñón. La dirección en la que "viaja" el dolor es una pista que a tu médico le sirve mucho — fíjate en ella.
¿Pueden ser solo gases?
Sí, y es más común de lo que parece. El gas atrapado en el ángulo del colon que pasa justo debajo del hígado puede doler fuerte. Las pistas: el dolor cambia de lugar, mejora al pasar gases o evacuar, y suele venir con el abdomen inflado. La trampa es que un dolor de gases puede doler más que un problema serio — la intensidad no mide la gravedad. Si se repite semana tras semana, no lo normalices: estúdialo.
En mujeres: ¿cambia algo?
Sí, un poco. Los cálculos en la vesícula son más frecuentes en mujeres — el estrógeno aumenta el colesterol de la bilis y hace más lenta a la vesícula —, así que en una mujer el cólico después de comer es una pista todavía más fuerte.
Dos notas más. Si estás embarazada y te aparece dolor debajo de la costilla derecha, sobre todo en el tercer trimestre, coméntaselo a tu control prenatal ese mismo día: en el embarazo ese dolor nunca se espera. Y si tu molestia en realidad está más abajo — en el vientre o la pelvis, no bajo la costilla —, el órgano en cuestión puede ser otro; para esa zona el estudio indicado es el ultrasonido de matriz y ovarios.
El error más común: medir la gravedad por cuánto duele
Vale la pena decirlo claro, porque es lo que más lleva a la gente a esperar de más. La biblioteca nacional de medicina de Estados Unidos lo pone así: la intensidad del dolor no siempre refleja qué tan grave es la causa. Unos gases pueden doler muchísimo y no ser nada. Un cáncer de colon o una apendicitis que apenas empieza pueden doler poco, o no doler.
Es decir: ni el dolor fuerte confirma lo peor, ni el dolor leve descarta algo importante. Por eso se usan estudios y no corazonadas.
Qué estudio responde esta pregunta
Para dolor en el cuadrante superior derecho, las guías del American College of Radiology califican el ultrasonido de abdomen como estudio apropiado de primera línea — tanto cuando no se sabe la causa como cuando ya se sospecha de la vesícula. De hecho, esas mismas guías organizan todo el camino diagnóstico a partir del ultrasonido: los pasos siguientes se definen según lo que el ultrasonido muestre.
Para cálculos biliares es especialmente bueno. Un metaanálisis publicado en Archives of Internal Medicine le calcula una sensibilidad de entre 84% y 97% según cómo se ajuste el análisis, con una especificidad muy alta. Traducido: cuando dice que hay cálculos, casi siempre los hay.
Y es un estudio sin radiación, que se hace rápido y no duele.
Seamos honestos con lo que no ve. El ultrasonido no lo resuelve todo. Las ondas se interrumpen con el aire y el gas del intestino, no atraviesan hueso, y el estudio es más difícil en personas de mayor contextura. Y algo clave sobre el hígado: el ultrasonido detecta la grasa, pero no mide la inflamación ni la fibrosis. Un ultrasonido normal no descarta por completo un daño hepático — por eso el resultado siempre va a manos de tu médico.
Cómo prepararte
Para el ultrasonido de abdomen superior pedimos ayuno de 6 a 8 horas. Es la preparación con la que trabajamos en La Merced, porque con el estómago y la vesícula vacíos las imágenes salen mucho más limpias. Si no has comido nada pesado ni grasoso, con 2 horas nos alcanza. Las guías internacionales de preparación para ultrasonido contemplan ayunos de hasta 12 horas según lo que indique cada médico o centro.
Del resto no te preocupes: llegas, el estudio toma entre 15 y 20 minutos, y no duele.
Entonces, ¿qué hago con este dolor?
Si el dolor viene con fiebre, ojos amarillos o vómito que no cede, ve a una emergencia hoy mismo. Si es una molestia que va y viene, que aparece después de comer o que simplemente lleva semanas ahí, lo sensato es verlo: un ultrasonido de hígado y vesícula te dice si hay cálculos, si el hígado tiene grasa o si todo está bien y hay que buscar por otro lado.
Saberlo temprano cambia las opciones. Un cálculo detectado a tiempo se maneja distinto a una vesícula ya inflamada, y un hígado graso descubierto pronto todavía se puede revertir.
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Fuentes
- American College of Radiology. ACR Appropriateness Criteria: Right Upper Quadrant Pain. Revisado 2022. https://acsearch.acr.org/docs/69474/narrative/
- American College of Radiology / RSNA. Right Upper Quadrant Pain. RadiologyInfo.org. https://www.radiologyinfo.org/info/acs-right-upper-quadrant-pain
- RSNA / ACR. Abdominal Ultrasound. RadiologyInfo.org, revisado en marzo de 2024. https://www.radiologyinfo.org/en/info/abdominus
- RSNA / ACR. How to Prepare for Your Ultrasound Exam. RadiologyInfo.org. https://www.radiologyinfo.org/en/info/how-to-prepare-for-us-exam
- Shea JA, Berlin JA, Escarce JJ, et al. Revised estimates of diagnostic test sensitivity and specificity in suspected biliary tract disease. Archives of Internal Medicine. 1994;154(22):2573-2581. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7979854/
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIH). Symptoms & Causes of Gallstones. https://www.niddk.nih.gov/health-information/digestive-diseases/gallstones/symptoms-causes
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIH). Definition & Facts of NAFLD & NASH. https://www.niddk.nih.gov/health-information/liver-disease/nafld-nash/definition-facts
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIH). Symptoms & Causes y Diagnosis of NAFLD & NASH. symptoms-causes · diagnosis
- MedlinePlus, National Library of Medicine (NIH). Dolor abdominal. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003120.htm
- Organización Mundial de la Salud. Hepatitis B, nota descriptiva. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/hepatitis-b
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIH). Symptoms & Causes of Kidney Stones. https://www.niddk.nih.gov/health-information/urologic-diseases/kidney-stones/symptoms-causes
Este artículo es informativo y no sustituye la consulta médica. No diagnostica ni recomienda tratamientos: su objetivo es ayudarte a entender tu síntoma y a decidir cuándo buscar atención. El diagnóstico corresponde a un profesional de la salud con el resultado del estudio en mano. Contenido revisado por un profesional en imágenes diagnósticas.
